viernes, 27 de junio de 2014

SOLEMNIDAD DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Dios nos amó con amor infinito
antes de que nosotros pudiéramos amarle a él. Nos envió a su Hijo como nuestro Salvador y nos hizo partícipes de su Santo Espíritu. Que este amor de Dios esté siempre con vosotros.

Cuando celebramos la fiesta del Sagrado Corazón, o siempre que honramos al Corazón de Jesús, celebramos el amor que Dios Padre nos mostró en su Hijo. Por pura iniciativa suya, Dios Padre, fuente y origen de todo auténtico amor, nos busca y se nos da a sí mismo. ¿Y quiénes se abren a su amor? No los auto-satisfechos y autosuficientes, porque no sienten necesidad ni de Dios ni de los hombres. Su orgullo les impide aceptar el amor. Pero, por el contrario, los débiles y humildes pueden abrirse al amor de Dios, porque son conscientes de la pobreza de su amor; saben que son frágiles y vulnerables. --- Dios busca nuestra respuesta de amor. Esta respuesta debe incluir necesariamente el que mostremos a los que viven con nosotros un poco del calor del amor que recibimos de él. Deberíamos permitir a los hermanos acercarse a nosotros, como Cristo dejaba a todos acercarse a sí para aliviar sus cargas.

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