domingo, 2 de marzo de 2014

La Cuaresma cada año es diferente



Como son nuevos cada año la resonancia del Aleluya Pascual. La historia no se repite y el programa pascual de cada comunidad, de cada parroquia, de cada grupo tampoco. El tiempo fuerte de la Cuaresma-Pasua es una llamada a que todos entremos con decisión en la dinámica propia de la Pascua: el paso a la Nueva Vida. La Cuaresma culmina en la Pascua, y la Cuaresma es el proceso decisivo para cada uno de nosotros. Se realiza en tres tiempos: Morir al pecado, y al mundo, celebrar con Cristo el nacimiento a la nueva vida, y vivir con entusiasmo: Como niños recién nacidos. El sentido de la Cuaresma cristiana es introducirnos en la celebración, cada año más intensa del Misterio Pascual de Cristo. La Cuaresma nos lleva hacia la Pascua. Todos estamos comprometidos, especialmente los que se preparan para el bautismo. Es un tiempo de conversión, de cambio de mentalidad, de preparación a la Pascua. Convertirse es dejarse mirar y salvar por Cristo. Para este camino de conversión, la Iglesia se compromete a vivir tres dimensiones de vida evangélica.
1.- Un camino de fe más consciente: La Iglesia invita a todos los cristianos a revivir con intensidad el bautismo, un catecumenado, un itinerario de escucha constante de la palabra de Dios.
2.- Una escucha más asidua de la palabra: La Iglesia quiere dar un espacio a la palabra leída y meditada en la Eucaristía, en la Liturgia de las Horas y con apropiadas celebraciones ( catequesis cuaresmales).
3.- Una oración más intensa: La Iglesia es llamada a una oración más intensa en la experiencia del pueblo de Israel, de los profetas y de Jesús, Se pide la salvación pascual para la comunidad.
Dos prácticas que ayudan en el tiempo de Cuaresma son la limosna y el ayuno desprendidas de la Palabra y la oración.
Es una buena ocasión para que la comunidad programe su vida de fe en equipo, convocando no sólo a los presbíteros, sino también a religiosos, laicos, jóvenes, matrimonios, etc. para que sea un programa pastoral con imaginación y con el deseo de que la vida de todos progrese: Realizar en las misas diarias de las parroquias, el rezo de la Liturgia de las Horas, independiente o incluido en la misa. Convocar un encuentro semanal de oración, basado en lecturas, cantos y silencios. Organizar un retiro parroquial, realizar algunas penitencias comunitarias y personales. La Eucaristia cuaresmal se celebra mejor con cantos, como Iglesia peregrina que marcha por el desierto. El acto penitencial se realiza con un más largo silencio que el habitual, y una predicación más cuidada. Lo ideal que fuera diaria, con un breve comentario, aplicando el mensaje de las lecturas a nuestra vida. Se proclaman las Plegarias Eucarísticas de la Reconciliación.

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