miércoles, 12 de febrero de 2014

¡Bendita ‘tirita’! El ejemplo de tantos hermanos y hermanas

Artículo del Delegado de Pastoral de la salud de Granada con motivo de la Jornada mundial del enfermo, el 11 de febrero, publicado en el Semanario diocesano Fiesta.




Las tiritas cruzadas que ponen sobre la herida es la imagen que ilustra el cartel de la Campaña del Enfermo de este año. Esa imagen me lleva a expresar el agradecimiento hacia unas personas que agasajan a tantos hombres y mujeres, marcados por la herida de la enfermedad, ya sea en sus domicilios, o bien ingresados en cualquier hospital o residentes en algún centro sociosanitario, o incluso a los que viven a la intemperie, sin techo ni hogar, y los agasajan con toda su ternura, su cariño, sus mensajes de optimismo, su buen y noble hacer profesional de manera humana y cristiana.

Me refiero, como tú ya te debes estar imaginando, al personal sanitario y a esa nube de voluntarios, visitadores y ministros extraordinarios de la Comunión, sacerdotes, religiosos y religiosas, capellanes y personas idóneas, en nuestras parroquias, hospitales, residencias,... que los están cuidando, protegiendo y alentado, día y noche, con una sonrisa, poniéndose en su piel, sintiendo su angustia, su dolor, y deseando ayudarlo tanto en el cuerpo como en el espíritu.

Para ello, ponen al servicio del enfermo, sin humillaciones y malas caras, toda su bondad, su paciencia, su empatía, su abnegación, su deseo de ayudar a los demás; en definitiva, todo su amor.

Son como esas tiritas flexibles y resistentes que la madre coloca con ternura en las heridas de sus hijos pequeños cuando se caen de la bicicleta o se hacen un rasguño jugando al fútbol y que parecen milagrosas. Todos sabemos que es una simple tira adhesiva que no repara el tejido.

Pero el amor que ponemos en ese momento les cura al instante cualquier desconsuelo. Pues bien, todos estos hombres y mujeres son... ¡una bendita "tirita"!, que apoya y protege, que no es indiferente, que comprende y anima, que escucha y sabe retirarse en silencio en el momento oportuno, que es fuerte y compasivo; en pocas palabras: que sabe hacer, que sabe estar, que sabe ayudar, que sabe...amar, a imagen de Cristo, que por testamento nos dejó un mandamiento nuevo: "Amaos unos a otros. Como yo os he amado, así también amaos los unos a los otros. Vuestro amor mutuo será el distintivo por el que todo el mundo os reconocerán como discípulos míos" (Jn 13, 34); y porque como dice el refrán: "Obras son amores y no buenas razones", "si yo, vuestro Maestro y Señor os he lavado los pies, vosotros debéis hacer lo mismo los unos con los otros. Os he dado ejemplo; debéis actuar como yo lo he hecho con vosotros" (Jn 13, 14-15).

"Porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado" (Rom. 5,3-5), "también nosotros hemos de dar la vida por los hermanos" (1 Jn 3,16) Gracias, muchas gracias a todos, por hacer más humana la enfermedad y el sufrimiento.

Dios os lo pague y os conceda su abundante gracia y bendición. ¡Ah!, y continuad siendo bendita tirita, que cura con el bálsamo del consuelo y enjuga con el aceite de la caridad.

José Gabriel Martín Rodríguez

Delegado Diocesano de Pastoral de la Salud

Consiliario de la Hospitalidad de Ntra. Sra. de Lourdes

Arzobispado de Granada

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